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Uno de los más grandes problemas que tiene Tuluá como ciudad es el de la movilidad, problemática que desde hace muchos años se viene viviendo sin que aparezca en el panorama una solución real. 

Los que transitamos por las calles tulueñas, especialmente las del centro, nos vemos envueltos en un atolladero para poder circular y en épocas como está el caos se vuelve peor.

Las razones por las que la movilidad en la Villa de Céspedes es tan compleja son varias y van desde el mal estado de la malla vial siguiendo con la cantidad de vendedores ambulantes que ocupan el espacio público, un gran número de transportadores informales que se sientan en puntos críticos, el mal estado de la gran mayoría de los vehículos que prestan el servicio de busetas, la inconsciencia de muchos comerciantes que descargan las mercancías para sus negocios en horas no permitidas generando embotellamientos, la falta de agentes de tránsito para que controlen el tráfico además se preocupan más en hacer comparendos que por ayudar a descongestionar las calles y la falta de cultura de muchos conductores y transeúntes.

Creó que organizar el desorden de movilidad será uno de los principales retos del Gobierno próximo y para hacerlo deberá atacar la falta de oportunidades laborales que son las que desencadenan tanta informalidad, tanto de vendedores en las calles como de transportadores; deberá hacer una gran inversión en la reparación de las calles, tendrá que concertar con las empresas de transporte estrategias reales que permitan atender la demanda de usuarios, deberá poner en cintura al SITT para que eduquen antes de sancionar y  regulen el tráfico en lugar de solo querer reprimir y tendrá sin ninguna duda que invertir en generar conciencia entre los ciudadanos, tarea quizás más difícil que las otras, pues tristemente en Tuluá muchos se creen los dueños de las calles y transitan sin Dios ni ley.

Durante años las Administraciones Municipales han intentado mejorar la movilidad pero debemos ser conscientes que no lo han logrado y que las estrategias que han planteado no han dado los resultados esperados, lo que quiere decir que es absolutamente necesario que replantee el modelo que se ha aplicado y se cambie de estrategia, de lo contrario cada vez será más difícil movilizarse en Tuluá.

Yonieher Ramírez Ospina

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