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EL DEDO EN LA LLAGA 6

Por estos días se habla mucho de la independencia pues estamos conmemorando nuestra fiesta patria. Hace más de 200 años nos independizamos de la corona española supuestamente, pero hoy igual seguimos esclavizados en muchos sentidos, por ejemplo muchas empresas de servicios públicos son españolas y de otros países europeos y asiáticos, en fin no son nuestras, pero la peor manera de sometimiento en esta época moderna es la esclavitud política a la que nos quieren someter a las buenas o a las malas muchos dirigentes.

Lo peor es que esa subyugación proviene de municipios de nuestro propio territorio; desde Cali, Yumbo y Guacarí hay quienes quieren que actuemos como si fuéramos su propiedad y nuestra autonomía política no existiera es más hasta desde una cárcel de Barranquilla nos han impuesto alcaldes, gobernadores, diputados y concejales siendo nuestra falta de cultura democrática su mejor arma para someternos.

En estas elecciones que se avecinan la lucha por seguir mandándonos y gobernándonos a control remoto será más descarnada que siempre, pero depende de nosotros los ciudadanos de bien el sacudirnos de esa monarquía politiquera que tan malos resultados nos ha traído o ¿Es que nuestro sistema de salud no está en la quiebra gracias a esos dirigentes nefastos que han dejado nuestra salud para ellos como su negocio particular?, así mismo se han repartido a su antojo las obras de gran importancia, todo lo quieren para ellos solos sin importarles el beneficio de la comunidad.

En Tuluá vivimos un sometimiento en muchos aspectos como el haber convertido nuestra ciudad en la oficina de pagos de los favores políticos de algunos dirigentes, sólo basta con ver como en las entidades hay funcionarios de muchos municipios especialmente de Cali y Guacarí que llegaron al municipio enviados por esos dirigentes que creen que les pertenecemos.

La responsabilidad de cambiar esta situación no es de ningún candidato a la alcaldía ni a ningún otro cargo, la responsabilidad es suya y mía, somos nosotros los ciudadanos los que con la herramienta que nos da la democracia podemos cambiarlo todo. Esa herramienta es el voto, es nuestra decisión en las urnas, sólo somos el tarjetón, nosotros y nuestra conciencia.

Por Yonieher Ramírez Ospina

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