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INCORPORACION BATALLON

EL DEDO EN LA LLAGA 2

Muchas denuncias se están escuchando en todo el Valle del Cauca sobre la utilización de los programas del Estado para hacer política, especialmente Más Familias en Acción y el Sisbén.

En Tuluá estas denuncias no se han hecho esperar y se habla insistentemente de cómo se está intimidando a los beneficiados con estos programas para presionarlos a que voten por determinadas personas al Concejo, la Alcaldía y a la Gobernación, incluso se hizo hace poco una reunión en un sitio público que pertenece al Hospital Municipal Rubén Cruz Vélez lo que no es ético ni moral, como tampoco es ético ni moral que quienes orientan estos programas participen activamente en campañas y no es chisme, pues los han visto hasta cargando los refrigerios para las reuniones políticas. Es posible que tengan argumentos legales, pues como contratistas no tienen las limitantes jurídicas de los funcionarios públicos, pero eso no quiere decir que puedan usar los recursos del Estado para hacer campaña.

Desde ya debemos ponernos serios y rechazar estos sucios comportamientos politiqueros y mentirosos pues se atreven a asegurar que si no votan por un candidato y gana otro este va a acabar el programa lo cual es falso pues todos estos programas son del Gobierno Nacional no de las alcaldías o gobernaciones.

Propongo que nos comprometamos los ciudadanos de bien a no votar por esos candidatos y candidatas que están usando este tipo de programas, censurémoslos e impongámosles un castigo moral no votando por ellos, pues qué clase de dirigentes son sí para conseguir votos engañan a los más necesitados, sí desde la campaña son corruptos cómo será cuando sean gobernantes de nuestros municipios y del departamento. Debemos denunciarlos con pruebas concretas para que los investiguen también, invito a los que reciben apoyo a través de estos programas a que no les crean sus mentiras.

Qué triste es ver que engañan a las personas más humildes, a quienes han sido víctimas de la violencia, a quienes ahora convierten en víctimas de la politiquería y lo peor es ver como para las autoridades pareciera que esto no estuviera pasando pues brillan por su silencio cómplice y permisivo.

Por Yonieher Ramírez Ospina

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