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ambulancias tulua

Es habitual en la ciudad de Tuluá (y me imagino que en todas las ciudades de Colombia igual debe estar sucediendo) que a cualquier hora del día se escuche el agónico sonido de las sirenas solicitando vía para que hasta tres ambulancias, una más, una menos, acudan a atender una “emergencia”.

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En dichos vehículos de socorro, los cuales pertenecen a numerosas empresas privadas, se moviliza personal altamente capacitado para prestar los primeros auxilios a quienes atraviesan diversos contratiempos de salud.

Hasta allí todo acontece como cualquier ciudadano espera que suceda; pero el viacrucis inicia para el afectado en el mismo instante en que los profesionales de la salud que acuden en atención del percance se enteran que el hecho no corresponde a un accidente de tránsito.ambulancias tulua

Algo muy parecido a esta realidad ocurrió en la noche de este miércoles en una de las vías del barrio Bolívar, ubicado al occidente de la Villa de Céspedes.

Allí los vecinos del sector solicitaron la presencia de las autoridades policiales al notar que por casi una hora un hombre de avanzada edad reposaba a orilla de la calle, al parecer bajo los efectos de alguna sustancia, la cual según rumores entre los mismos curiosos podría tratarse de un consumidor de alcohol antiséptico o el denominado “chamber” que es una mezcla de este medicamento con alguna bebida gaseosa.

Ya en el lugar de los hechos los agentes del orden requirieron la presencia de una ambulancia para proceder a la atención del personaje puesto que ellos no tienen los conocimientos médicos para saber el estado de salud de alguna persona, y a falta de una se presentaron dos automóviles de emergencia.

De uno de los vehículos se apeó una joven mujer quien muy profesionalmente realizó la inspección superficial al afectado, corroborando lo que la multitud susurraba: “el señor se encuentra intoxicado, bajo los efectos del alcohol”. Muy sutilmente se acerca hacia uno de los policiales para manifestarle que ellos como ambulancia no podían hacer nada por el individuo, puesto que no presentaba lesión alguna, tampoco llevaba consigo documentos que lo identificara y lo que es peor, parecía ser un habitante de calle.

El uniformado atendiendo el llamado de la comunidad solicita que este señor sea llevado hasta una clínica a lo que la señorita se niega rotundamente, momento en el cual me vi en el deber moral de intervenir y al ella percatarse que como ciudadano hago uso de mis redes sociales para denunciar este hecho de negligencia por parte suya, luego de haberme identificado como reportero, procedió a regañadientes a subir al protagonista de esta historia a la ambulancia y trasladarlo hasta la sala de urgencias del Hospital Tomas Uribe Uribe.

Es una lástima que las llamadas “emergencias” en Colombia solo sean atendidas por estas empresas que prestan los primeros auxilios cuando su soporte sea el SOAT. ¿Dónde está el amor por una profesión de la que todos sabemos buscan salvar vidas?