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EL DEDO EN LA LLAGA 110

El progreso es más que necesario en todas las ciudades del país, nadie puede ni oponerse a él, ni pretender retroceder cuando se ha avanzado en aras de mejorar las condiciones de un municipio, pero no se puede confundir el desarrollo con el abuso ni el progreso puede ser sinónimo de persecución.

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En Tuluá ya hizo carrera el ver a decenas de policías y funcionarios de Espacio Público persiguiendo, acosando, amedrentando y atropellando a mujeres indefensas, en muchos casos madres cabeza de familia, así como hombres mayores, cuyo único pecado es querer llevar el pan diario a sus familias vendiendo productos en la calle.  operativos vendedores

Sí bien es cierto que es muy bueno el que se recupere el espacio público de sectores como la Calle Sarmiento, también es cierto que las personas que viven de vender sus mercancías en el centro de la ciudad no tienen por qué ser tratados como delincuentes, y menos se puede ver como lógico un absurdo decreto que les prohíbe circular por esta zona del municipio. Tuluá debe ser el único lugar del país donde se les restringe a los ciudadanos que caminen por determinados lugares, como si el actual Gobernante fuese el dueño del municipio o estuviera manejando una finca. 

Lo más paradójico es que en la última semana se ha visto cómo se ha incrementado el número de los operativos contra los vendedores ambulantes llegando incluso al punto de conocerse los casos de posibles maltratos físicos a una señora que vende frutas, esto mientras en la ciudad asesinan a cualquier hora del día o se conocía de la explosión de una granada sin que se capture a alguien ni se vea la reacción de las autoridades.

La Policía es enviada por el Alcalde a que ayuden a atropellar a humildes e indefensas mujeres que quieren trabajar, mientras los delincuentes hacen de las suyas, es increíble que la soberbia del Burgomaestre lo lleve a querer demostrar su poder con los más humildes, al tiempo que la delincuencia vuelve a sembrar el terror en la ciudad, al menos para mí esa forma desequilibrada de actuar del Alcalde me preocupa, pues en este último año que le resta de Gobierno seguramente el cemento seguirá siendo lo único que los ciudadanos podemos ver, mientras cientos de familias aguantan hambre y los delincuentes hacen lo que quieren.

Nota escrita por Yonieher Ramirez Ospina

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